24 nov. 2009

UNA GÉMINIS Y UN LIBRA


El tiempo vuela. Mientras mi pequeña duerme las horas vuelan y cuando está despierta también se me pasa volando, porque la miro y la miro... y nunca me canso. Aunque me apetecería salir a pasear ya, un poquito, con mi cosita pequeña... que le diera un poco el sol... pero claro, ¿donde está en esta época el sol?. Aquí llevamos 3 semanas sin un solo día ya no de calor, sino de sol. Me paso horas por la red, y leyendo revistas de bebés y haciendo "las labores", en plan maruja. La cuestión es que, curioseando por la red, acabé en un enlace donde te dicen si "tu pareja según los signos, tiene futuro" y dado que no tenía nada más urgente, me dió por ver que "opinaban los astros" de mi relación con mi querido Erinio. Y esta fue la respuesta de los astros:
Géminis y Libra: BIEN COMPENETRADOS.
Hay una fuerte atracción física entre estos signos de aire, muy sensibles a ciertos estímulos que les pueden llevar a un entendimiento completo en estas cuestiones.
También tienen gustos bastante parecidos y el hombre Libra puede compensar ciertas tendencias a proyectos poco reales, pero disfrutar de la variedad e inteligencia creativa de la geminiana.
En cuanto a los vínculos familiares, también estarán compensados y compenetrados
.

Y la cuestión es que me puse a pensar en ello y me di cuenta que efectivamente, es así, nos complementamos muy bien. Nunca lo hemos hablado, pero de los pocos gustos que no son comunes, nunca hemos tenido que discutir si hacíamos lo que le gustaba a uno o al otro, si yo le digo que "hoy tengo ganas de ir hasta el museo, que en la sección Egipcia me han dicho que hay algo nuevo", no me dice más que "vale, como quieras". Y si el me dice mañaña que le apetece ir a un rally en no sé que monte, allá estoy yo poníendome las deportivas y el plumífero para ir... Vamos, siempre fue así, desde el primer mes... (ahora no salimos nada). Y es que, sinceramente, nunca lo hemos hablado ni acordado... ¿será eso lo que llaman acuerdo tácito?.

Lo que no dice el horóscopo ese es algo sobre nuestro fuerte carácter las poquísimas veces que nos enfadamos... ¡¡¡ saltan chispas y fuegos artificiales !!!. (Menos mal que en "horizontal", también saltan unos artificiales que no son para contar, jeeeeeeee,jejeje).



17 nov. 2009

... Y LLEGÓ KAYLA.


Fué el día 3... de forma inesperada. La noche anterior había estado en urgencias, tenía unos dolores tremendos, pinchazos agudos, como una inflamación de ovarios o algo así y no podía caminar si no era encorvada... y tras un vistazo rápido y monitorizar el bebé, y sugerir veladamente que era una quejica, me enviaron a casa con Paracetamol. El dolor no paró en toda la noche y a las 9 de la mañana, decidida a aceptar que era algo normal en el embarazo, bajé a la calle a dar un paseo en el mercado ambulante del pueblo con un amiga. A las 11hs. empecé a temblar, el cuerpo se me sacudía como si estuviera desnuda en el frío y los dientes castañateaban, a y diez ya me caían sudores fríos. Llamé a la matrona (magnífica mujer), que tras mirarme la fiebre (38,8) y auscultar mi barriga, hizo figurar mi fiebre en un volante para urgencias, y que además la niña tenía taquicardias. Llegué al hospital con el papel, me miraron, me monitorizaron para ver el latido de Kayla... y me pusieron una mascarilla: que parecía ser Gripe A, dijeron. A los diez minutos que no lo era. Pensaron que era apendicitis, a los 3 minutos de observar, que no, que no lo era... y viendo en la analítica que tenía una infección de algún tipo (los leucocitos estaban por las nubes)... la doctora me dijo de sopetón:
- Niña, estás pasada de fecha, con fiebre, y a riesgo de que sea una infección en el líquido amniótico... vamos a ir directos a una cesárea... no podemos arriesgarnos. Lo que tarde en subir la anestesista y ya.
Me puse a llorar. A mi marido lo llamé al llegar para que iniciara el viaje de vuelta con el camión... y no pude avisarle de que ya iba a cesarea, en aquella sala no había cobertura y luego, ya no me dejaron... cuando llegó, yo estaba en quirófano y la amiga que me acompañó le dió la noticia.
Impresiona. Nunca había estado en un quirófano. Las lágrimas se me caían en silencio, mientras el paracetamol en vena iba bajándome la fiebre. Casi me doblan a la mitad para ponerme la anestesia raquídea en la parte baja de la espalda (que tengo paralizada en parte y estoy pendiente de revisión al cumplir el mes). No me dolió el corte, ni el coser... pero sí cuando calcaron sobre la barriga para empujarla hacia el corte y sacarla... ¡¡ recuerdo que solté un taco !!. Y llegó Kayla... con casi 4 kgs., 52 cms., y unos pulmones fuertes, y lo primero que pensé al mirarla fue que tenía mi nariz ancha y chata... pero en apenas 5 segs. se la llevaron a neonatos a observación, donde estuvo 2 días y no me dejaron verla.
Cuando salí de quirófano, mi marido, mi Erinio querido lloraba en un banco porque sabía que yo no quería cesárea, teníamos pensado ir por otro bebé nada más pasar la cuarentena... y ya no puede ser, hay que esperar de mínimo un año. También sabía que me daba mucho miedo que me abrieran. Me cogió la mano y me acompañó hasta la sala de reanimación donde no le dejaron entrar ni verme en hora y media. Cuando me pusieron en planta y vino a verme, lloraba, pero feliz, y me dijo que Kayla era preciosa, y que tenía mi nariz y mi boca... luego me besaba la frente una y otra vez, y se sentó al lado de mi cama con la cabeza sobre mi pecho. Y conmigo estuvo los 8 días que me tuvieron allí "encerrada". Cuando al tercer día subieron a Kayla a mi habitación y pude cogerla y besarla... había ya llorado tanto... esa noche lloramos los dos como niños. La leche tardó 4 días en subirme. La mirábamos cuando ella lloraba, y nos poníamos tan nerviosos... Es tan bonita... Sacamos tantas y tantas fotos con el móvil hasta hoy, que cumplirá catorce días...
El mundo es distinto hoy.