16 feb. 2011

EN LA HIJA, NADIE HA PENSADO.

Ha pasado mucho tiempo, han pasado muchas cosas, muchas situaciones... mi madre casi arruinó mi vida.
Pronto se cumplen 9 meses, que tuve que tomar una decisión y huí. Hice las maletas como pude, vacía, dejé atrás un piso que sigo pagando y me fui... si quería salvar mi matrimonio, mi salud... mi vida.
Su día a día se convirtió en un acoso contínuo. La primera frase mañanera era un desprecio... y todos para decirme que soy una mierda de madre... de mil maneras. Erinio no podía ni darle el biberón a mi pequeña ante ella, porque sacudía la cabeza y se ponía alrededor de el dando vueltas como un buitre, y murmurando. Erinio no podía salir a pasear solo con la niña, y jugar con ella mientras yo estaba en otra sala, porque para mí eran un montón de insultos por ello, como si él fuera a robarse a la niña... o cosas peores. No se podía salir a dar una paseo, no se podía ir a cenar con los amigos, no se podía traerlos a casa tampoco... De madrugada uno se levantaba por una manzanilla y se la encontraba a oscuras escuchando detrás de la puerta, así que al final tampoco había ni sexo. Más de una vez lo acusó de estar hablando mal de ella, y estaba hablando de su jefe... Cuando él estuvo de baja tras la operación de varices... llegó a cuestionar si era cierto, y él ya, hastiado, se bajó los pantalones y enseñó las costuras. NO sirvió de nada. Un día me llega a los oídos, que andaba diciendo que matábamos de hambre a la niña. A mí ya me había dicho mil cosas: Cuando pasamos a la fruta, que era por ahorrar leche y no pasar el trabajo de darle tantas veces, cuando empecé con la comida, que vaya mierda de comida le hacía. LLegó el bautizo y todos estaban preciosos menos la mía, desnutrida, fea, que no movía un brazo y que tenía hasta la cabeza torcida. Un familiar de Erinio se fue escandalizada a casa y nos dijo que eso no podía acabar bien. Le pedí, le rogué, me puse de rodillas, amenacé... pero nada.  A mis suegros les dió tantos desplantes, a mi Erinio, tanto vacío, a mí tantas veces me habló mal de él. Toda la vida, en esto, he estado tan sola... nadie pensó nunca en la hija, nadie se planteó que sentía, como lo llevaba la hija. Supe que había dicho que yo era tan idiota que había puesto el piso a nombre de mi marido !!... y la puntilla ya fue cuando dijo que me ¡¡ pinchaba !!. Esa tía que siempre fue lo peor de la familia, veneno, falsa hasta lo indecible, sabandija... aprovechó la cuestión para presentarse en casa y arrancarme la chaqueta para ver si era cierto que me pinchaba ??!. Mi marido se opusó, que que maneras eran, le insultaron y hasta le amenazaron por decir alto y claro, que si encima ella se dedicaba a malmeter no había nada que hacer. Me fui a Asistenta social, al juez de guardia, a psiquiatría, al médico de cabecera y hasta a mi abogada... y nadie me pudo ayudar. No había daño físico. Era mi palabra, y con palabras nada más no se puede ingresar a nadie. Nadie supo darme una solución. A lo sumo alguien me dijo que grabara en cinta las 24 horas de convivencia. Debí gastarme ese dinero e instalar todo un circuito... Antes salía para trabajar y volvía para dormir, y así iba encanando... pero ya no puedo hacer esa vida, ya no soy yo sola...
Cuando mi marido días después le dijo a uno de  sus desprecios para conmigo y la niña, que si no le daba un poco de vergüenza tener solo una hija y no darle más que malos tragos, se enzarzaron en una discusión donde mi Erinio le dijo todas las verdades, y mi "madre" aprovechó para gritar bien alto, a 2mt. y medio de distancia: -No me pegues, no me pegues!!. Mi marido se puso a meter la ropa de la niña en bolsas. ¿Que hacer?, ¿esperar que se dé contra una puerta y diga que fue el?. Y vinimos aquí, a 10 kms... he llorado tanto en los últimos meses, tanto... y aún así a veces lloro por nada.  Ha sido un contínuo acoso, presentarse aquí y pretender que le abriera la puerta, pretender que le diera la niña, pretender que a mí ya se me hubiera pasado porque ¡¡fue hace meses!!, llamadas de madrugada, 3 y 4 veces al día... y yo, claro, soy de hormigón armado.
La gente, que no ve lo que pasa puertas adentro, ha dicho lo indecible, desde que él es un maltratador y malísimo, a que yo la he abandonado sin más. Vaya, se quedó a vivir ella sola, donde yo sigo pagando todo menos con lo que se llena la nevera. Y no basta ¿que más quiere la gente de mí?, ¿que ponga la cabeza en el suelo y me la pise directamente?. No pago más la luz y el agua, que se la pague ella. Me he cansado. Es tan buena actriz, tan mosca muerta puertas afuera, tan generosa cara la galería... que yo soy la mala, la mala hija, la malnacida... y la familia... una malmete y todos los demás se lavan las manos. Todo el apoyo que tengo son mi Erinio, mi mejor amiga que me ha visto cambiar y dejar de ser quien era, que me ayuda a volver a arreglarme, a mimarme, a quererme, y mis suegros, que son lo mejor, lo que nunca podría haberme esperado, yo, que no pude aportarles nada más que mi presencia. Erinio y yo de nuevo estamos contentos, tranquilos. Mi pena interior se irá marchando. El piso lo tendré algún día, dentro de 10, dentro de 20. He seguido a veces leyéndoos, otras días sin encender el ordenador, otras por algún chat, pero no me salía escribir. Lo he pasado muy mal, como con una estaca clavada en medio del pecho y robotizada. Pero siempre ha estado mi pequeña, mi luz, mi sonrisa en medio de horas de llanto, mis mañanas de juegos sobre el sofá. Su llamada mañanera y su abrazo con suspiro, (cada vez me parece más monstruoso ocultarle un hijo a un padre/madre). Por ella, se acabó. Pronto dejaré mis visitas al psicólogo, hoy tengo una nueva fuerza, y se acabó llorar por lo que ya no puede ser, en realidad nunca pudo ser, pero no quise verlo. Ya no miro más atrás, no a quién solo me parió, ya no miró atrás a quien no me dió un instante de alegría o de ilusión en la vida, por pequeñito que fuera, ya no rabio más la incompresión de quien solo ha visto la fachada. La impotencia, la indefensión total deben irse. Mis niños solo tendrán abuelos paternos.
Sí, mis niños. Estoy de 6 semanas y espero una nueva ilusión, una nueva fuerza, una vida feliz en compensación a toda mi vida anterior vacía... un mañana que sí vale la pena. Donde estén los abrazos que antes no he tenido, donde mis niños tendrán todo el cariño que a mí me ha faltado.
Siento haber tardado tanto en volver... a todo.