
Hoy ha pasado algo que hace más de un año que no pasaba: me he cruzado a mi ex, a Santi, y a una distancia bien corta. Yo lo amaba muchísimo, pero he de reconocer que pasados los 4 primeros años, algo cambió y dejó de ser el que era, o se dejó ver como lo que realmente era. Supongo que mi relación con él fue la confirmación de, "lo que mal empieza mal tiene que acabar": cuando lo conocí, no me dijo que salía con otra. Y cuando lo dijo yo lo quería tanto... nunca me había enamorado, y me fui a enamorar de él. Desaparecí, pero no paró hasta que volví, y luego aún tuve que esperar un tiempo a que esa chica y él se dejaran. Curiosamente, fui tan feliz... llegué a creer en los amores de cuento. Era esa clase de hombre que aparecía a la salida de mi trabajo sin avisar, que sin avisar me llevaba a ver el paso de estrellas fugaces, que me dejaba a Chayanne en el contestador si no me encontraba... Era tan increible... pero nunca me presentó a nadie de su entorno, ni familia, ni amigos. No aceptaba de buen grado un regalo por su cumpleaños y nunca supe porqué. Luego pasó a estar convencido de que me veía con otros cuando él estaba trabajando (tenía un negocio que le absorvía tiempo)... y yo me desesperaba, era mentira, y ¡¡ como me escocía no saber convencerle de que estaba equivocado !!. Cuando recuerdo las que me hizo en aquellos ultimos 3 años... ¡y cuanto me arrastré!... siendo hasta verguenza de mí, ¡no era yo!. Recuerdo cuando a un cliente suyo muy rico, le dijo ante mí que era administrativa en una gestoría, ¡le avergonzó decir que era camarera!. Yo era administrativa, pero en aquel momento era camarera porque no había encontrado trabajo y la hipoteca mandaba. Yo respiraba por y para él, perdí el rumbo y hasta el mundo de vista, y él siempre encontraba el modo de convencerme de que esas cosas no tenían importancia. Nunca me llevó a sus cenas de negocios... supongo que porque creía que no encajaría entre las amigas de sus clientes ricos. Un día, tras llorar todo un domingo, me levanté y me dije: hasta aquí llegó esto, y ya no supo de mí, más que cuando harta de sus insistentes llamadas le mandé un mensaje diciéndole que había otra persona, aunque lo hice llorando amargamente, sola. Más tarde supe que había estado viendo a otras 2 en los 2 últimos años de nuestros 7. Tiempo después me pedía porfavor, en mensajes, que le permitiera hablar conmigo, que el pasado le hacía mucho daño. No quise. Casi un año después empecé a salir un poco, y conocí a mi señor Erinio.
Hace casi 2 años, lo vi después de casi 3, con dos niños gemelos ¡él, que no se veía padre !!, y una chica que era el claro ejemplo de lo que él decía que detestaba. Una chica que no se maquillaba, callada, mal arreglada... al lado de él, tan peripuesto siempre y siempre dispuesto a sacarle peros a tu imagen. Sentí un ramalazo de rabia por los recuerdos... yo no me merecía lo que hizo de mí. Me sentí mal, y me fui del local, dolida.
Lo de hoy, creo que fue distinto. Yo acababa de entrar en el super con mi marido, mi dulce, cariñoso, guapo, fuerte y sincero D.Erinio, mientras él se paraba 2 mts antes, en la sección de frutos secos, yo leía la lista de la compra, y al levantar la vista, en el metacrilato de un expositor, vi a Santi. Estaba a unos mts. tras de mi, con uno de los niños en el carrito vacío, más delgado, menos cuidado, y me miraba. Yo no me moví, fingiendo leer los ingredientes de una lata de raviolis precocinados, y le vi acercarse en linea recta, y ponerse justo detrás, en la mesa de las empanadas. Entonces me giré y era imposible fingir no verlo. Nos miramos, yo no puse gesto de nada, solo miré, él hizo amago, abrió la boca como para decirme algo, y entonces reparó en mi barriga enfundada en mi blusa azul cobalto premamá, y justamente en ese instante, mi marido volvió con su paquetito de cacahuetes salados y me besó de lado, en la frente: Mi vida, ¿que tal el dolor de cabeza?. Mi ex ya no dijo nada, bajó la cabeza como eligiendo una empanada, y fue cuando lo vió mi marido, y nos fuimos caminando.
- ¿Ese no es tu ex?.
- Si.
- ¿Y donde dejó el otro bebé?.
- Ni idea, no nos dijimos nada.
- Igual ya se peleó con esta también. El sí que tuvo gemelos, que suerte.
- Ya sabes el dicho, "todos los cerdos tienen suerte".
Tema zanjado. Ya no se dijo nada más. En ese instante me dió por girarme, y lo vi dejando el carro vacío en la cadena y marchándose sin nada. Hace muchísimo que ni me acordaba de él y de pronto no pude evitar pensar:
- ¡Vaya!, ¡ hoy es a él a quien le jode!.
Yo huí de sus tentáculos mediante un mensaje de móvil, desaparecí de su vida. No cogí ninguna llamada suya ni consiguió cruzarse conmigo en años. Aunque soy muy feliz, siempre pensé que algo no había cerrado como debía. Mi relación de ahora es mucho menos romántica, pero más llena de cariño y de complicidad, sobre todo complicidad, sé que elegí bien, pero extrañamente, no dejé de sentir que aquello era como un capítulo sin cerrar en mi vida, y no conseguía entender porqué lo sentía así, aún sabiendo que no le echaba de menos, ahora, 6 años despues de irme. No sé si os explico bien la sensación... pero el caso es que, de repente, en medio de la sección de zumos sentí como que me sacaba como una espina del alma, como que algo estaba finiquitado, como que la etapa se había, definitivamente cerrado. Podría llamarse revancha, porque me hizo tantísimo daño, pero no lo siento exactamente así, aunque reconozco que sí sentí momentáneamente un gustito...
Ojalá me equivoque y sea feliz, pero no creo que pueda nunca serlo como yo: el no sabe ni sabrá nunca, lo que es amar. De eso estoy segura.