5 feb. 2009

SAN JUAN (24Jun.08)

Hoy me levanté con la curiosidad de ver como se celebra esta fiesta ahora. Ayer noche sonaba musica, petardos y coches por todas partes, por todos lados olía a sardinas y churrasco y en algunos lados ardían hogueras... y sin embargo ya nada es lo que era hace 14/10 años. Reconozco que a mí no me dejaban ir porque se decía que estaba mal visto que fuera una mujer, pero los amigos masculinos de la pandilla iban todos los años y luego nos contaban las mejores jugadas. Los chicos salían juntos una vez se hacía la madrugada, y se llevaban cosas de las casas: macetas, portales, animales, carros de vaca... y luego se dejaban en el crucero del pueblo, en la caseta del autobús, en la playa. Y quedaron anécdotas inolvidables: Recuerdo que un año robaron un burro a un vecino y lo ataron al badajo del campanario y cada vez que el burro quería irse o se sacudía, sonaba la campana ¡ y al cura no se le ocurrió levantarse e ir a ver, eh!. Al año siguiente lo encerraron en un cajero de Caixanova... y no os cuento como dejó el cajero el pobre burro con el miedo. También recuerdo a un vecino de mi abuela, muro con muro, (que ya ha muerto, el pobre), que era un cachondo y le gustaba siempre ir de farra. Una noche de San Juán bajaba tarde del bar del pueblo cuando se encontró a unos colegas míos arrastrando un carro de vacas. Divertido, tiró el cigarro y muerto de risa se ofreció a ayudar y venga a empujar el carro hasta una acequia (de estas de regar los campos). Mientras cogían aire del esfuerzo para volver a irse, un coche subió por la carretera cercana y casualmente las luces largas cayeron sobre el agua... para que mi vecino (Manolo se llamaba) descubriese que ¡¡ ERA SU CARRO lo que había ayudado a tirar !!!. Otra anécdota curiosa, era que dos vecinas que se detestaban a muerte y vivían una frente a la otra, a la mañana siguiente de San Juán se habían encontrado con que todas sus plantas habían sido intercambiadas con la vecina que tanto odiaban. Arados, montones, aparecían colgados de un poste, o en el jardín de otro... Tremenda también la vez que se llevaron un espantapájaros de una finca y se lo pusieron apoyado en la ventana de una vecina que vivía sola en una planta baja y se llevó el susto de su vida. Puede sonar algo cruel, pero con los años una se da cuenta que lo que entonces podía parecer exagerado, era inocente, y que entonces sí sabíamos divertirnos. Por supuesto, hubo alguna "gracia" que tenía de todo menos gracia. Mi madre siempre cuenta que cuando yo era aún niña, en una ocasión robaron la cabra a un vecino y la enterraron viva en un panteón del cementerio, encajando la tapa para que no pudiera salir. Al día siguiente hubo un entierro, y claro, la cabra al oír gente se puso a berrear desesperada, con tan mala fortuna que tras la tapa y con lo cansada de berrear toda la noche que estaría la cabra... no se distinguía que era una cabra. Y ahí se vió a la gente salir despavorida del cementerio y el cura horrorizado, preguntando que quería, que porqué no podía descansar... Ahora suena terriblemente hilarante imaginarse la gente soltando el ataúd y huyendo cementerio abajo... pero entonces fue horrososo y buscaron al culpable que todavía hoy no tienen. Algunos no llevaban la gracia bien, tampoco, porque me acuerdo bien de un amigo con un hombro dislocado, porque mientras discutían de madrugada en el camino si se llevaban o no una superjardinera de un vecino, el vecino despertó y al salir a oscuras al balcón oyó todo. Tan tranquilo, entró en casa y regresó cargado de la madera que tenía cortada para la chimenea y empezó a largar trozos desde allí. A mi amigo le dió de lleno en el hombro con un trozo ¡ y menos mal que no le dió en la cabeza, porque lo mata !. Tenía de mote un pájaro de la zona y tuvo que aguantar un tiempo las bromas de si podía ya o no volar. En otra ocasión alguien quiso arrancar un tractor y se le fue de la mano, estampándolo contra la casa al no saber controlarlo y huyendo luego, lo que costó al dueño del tractor 300.000 pts. de las de entonces. Otro vecino se puso a dormir en el carro, con el perro al lado y la escopeta de perdigones... y no se sabe como, pero el perro lo soltaron y no dijo ni pío, y el carro se lo llevaron con el hombre durmiendo y la escopeta. Amaneció en medio de un campo de hierba. Y podría seguir un buen rato...
Ahora... lo más que se parece a entonces son las hogueras, y las sardinas (que entonces no tenían un precio tan prohibitivo), porque lo demás, nada. La gente jóven prefiere ahora el botellón alrededor de la hoguera y según leí esta mañana una noticia, el sexo libre, sin protección y sin pensar en mañana. El mundo cambia tan pronto y se vuelve tan diferente, que cuando pienso en la hija que quiero tener en 2009, tiemblo y me pregunto, si seré capaz de explicarle o más bien, de inculcarle, que algunas cosas por muy de moda que estén, no debería hacerlas.

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